Tropezar dos veces en la misma piedra. ICOMOS elabora un informe sobre el estado de conservación de Vega Baja

ICOMOS informa sobre las afecciones al patrimonio de Toledo por proyectos consolidados y en curso en la Vega Baja. 

La plataforma “Toledo. Sociedad, patrimonio y Cultura”,  ha tenido del informe del Comité Nacional del Consejo Internacional de Museos y Sitios (ICOMOS) sobre afecciones urbanísticas a la Vega Baja de Toledo, que ha remitido a las distintas administraciones y organizaciones culturales de la ciudad y la región. 

Siguiendo nuestra filosofía de que es necesario que la ciudadanía esté lo más informada posible de lo que se hace con el patrimonio de nuestra ciudad, adjuntamos a este escrito el documento del informe de ICOMOS, para que todos puedan opinar con los datos necesarios.
Pulsa en la imagen para acceder al informe de ICOMOS 2019

 Ante esta noticia, nos acrodamos de aquel informe que, en el año 2006, el mismo organismo, emitió en relación a la intención de aprobar el Plan de Ordenación Municipal de 2007. En esos momentos, en los que recordemos que se estaba intentando urbanizar Vega Baja, ICOMOS solicitaba a la administración municipal que revisara y corrigiera todos los aspectos del plan que atentaban contra valores culturales y paisajísticos tenidos en cuenta por la UNESCO para inscribir la ciudad de Toledo en la lista del Patrimonio Mundial, y recordaba a la Junta de Comunidades, y al Estado, su responsabilidad como garantes de esos valores. 

Pulsa en la imagen para acceder al informe de ICOMOS de 2006


Con relación a las Vegas (Alta y Baja), en concreto hacía referencia a que con en el nuevo plan se alteraba la clasificación urbanística del suelo rústico no urbanizable de especial protección para convertirlo en suelo urbanizable, lo que significaba “la pérdida irreparable de la autenticidad e integridad de una parte muy significativa de los valores por los que fue declarada Toledo, ciudad Patrimonio Mundial”. Este plan suponía un cambio total respecto a las protecciones que hasta ese momento habían regido en la ciudad desde su declaración en 1940, como Monumento Histórico-Artístico: las instrucciones de la Dirección General de Bellas Artes (1965 y 1968),  el Plan General Municipal de Ordenación Urbana de 1986, la inclusión de Toledo en la lista del Patrimonio Mundial el 28 de noviembre de 1986 y el Plan Especial del Casco Histórico de Toledo, de 1998. 

Como todos sabemos, el POM 2007, que había sido recurrido por por diversos motivos desde el momento de su aprobación, fue  finalmente considerado por los tribunales contrario a derecho y, por lo tanto, anulado mediante varias sentencias fechadas el 31 de marzo de 2017. Peculiarmente, aunque las sentencias dicen literalmente que la tramitación de ese plan deben retrotraerse hasta la fase de una nueva información pública, el Ayuntamiento de Toledo no hizo tal, sino que ignoró este contenido de las sentencias y dio por sentado que las decisiones judiciales lo que habían hecho era provocar que se recayera en el Plan urbanístico de 1986 (algo que, por lo menos, es discutible). Inmediatamente, la administración municipal redactó y aprobó en el primer semestre de 2018, y la Consejería de Fomento, de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha, hizo lo propio en diciembre, la Modificación Puntual 28 del Plan General Municipal de Ordenación Urbana de 1986, recuperando, en concreto, para el espacio de Vega Baja, Circo Romano, Cristo de la Vega y Santa Teresa, prácticamente los mismos usos, superficies y edificabilidad, que contenía el POM anulado judicialmente. 

Desde la plataforma “Toledo. Sociedad, patrimonio y cultura” venimos denunciado esta vuelta a 13 años atrás en el urbanismo de nuestra ciudad, y a los mismos problemas de entonces, es decir, justo al momento en el que el presidente Barreda anuló el proyecto urbanístico de Vega Baja. Miembros de nuestra plataforma presentaron en febrero de 2018 una denuncia por expoliación del patrimonio ante el Ministerio de Cultura y Deportes; también hemos manifestado nuestro desacuerdo con la senda de las moreras por atavesar en BIC con restos arqueológicos visibles, que ha ocultado en parte, y por hacerse sin un plan previo del conjunto de la Vega Baja que determine claramente qué es lo que hay que hacer con el espacio en su conjunto. Así, cualquier cosa que se haga en el yacimiento sólo puede ser interpretada como una ocurrencia de impredecibles consecuencias, además de no haberse informado antes a ICOMOS como es preceptivo. Por eso hemos expresado igualmente nuestra opinión contraria a toda construcción (ahora el cuartel de la Guardia Civil) en la Vega, ya que, aunque sea fuera del espacio declarado BIC, afectará al yacimiento y no respeta bajo ningún concepto la normativa vigente sobre conservación del paisaje. También en este sentido hemos defendido la necesidad de definir claramente qué es Vega Baja, y su continuidad al otro lado del río, por la Peraleda. A ello se añade que los límites actuales de las zonas declaradas BIC están mal establecidos de acuerdo con el conocimiento científico que se tiene ahora del territorio  y, de ahí, la necesidad de hacer un estudio más profundo. Finalmente, por todas las razones anteriores, consideramos rechazable cualquier intento de admitir “plusvalías” en forma de construcciones en dichos espacios para financiar un proyectos culturales “abstractos”, a modo de un curioso cambio de cromos, proceda del Ayuntamiento o de donde sea. 

Lamentamos, pues, contemplar como ICOMOS ha tenido que elaborar un informe similar al de entonces, en esta ocasión coincidiendo prácticamente con los hechos y razonamientos de la denuncia por expoliación ante el Ministerio d

De esta forma, nos apena que la situación se haya situado en una posición que debía haber sido superada hace 13 años, y que de nuevo, ICOMOS, haya tenido que redactar un informe tirando de las orejas a las administraciones, en términos muy similares a como lo hizo en esos momentos, aunque ahora centrado en los problemas específicos de Vega Baja, y en el que prácticamente coincide con todos nuestros planteamientos. 

Lamentamos, pues, contemplar como ICOMOS ha tenido que elabora un informe similar al de entonces, en esta ocasión coincidiendo prácticamente con los hechos y razonamientos de la denuncia por expoliación ante el Ministerio de Cultura presentada por miembros de la plataforma Otra vez, las administraciones (local y regional) han autorizado indebidamente actuaciones urbanísticas en zonas de protección de paisaje y arqueológicas, cuya obligación de conservación recae precisamente en esas administraciones y es parte de sus compromisos con la UNESCO, contraídos con la declaración de Toledo como Ciudad Patrimonio Mundial en 1986 y renovados en 2013. En ningún momento el Ayuntamiento y la Junta de Comunidades han cumplido con su compromiso de informar a ICOMOS sobre las actuaciones realizadas dentro de la zona de amortiguamiento de paisaje y tampoco de las previsiones de 1.698 viviendas en Vega Baja y más de 5.000 en La Peraleda, según las modificaciones 28 y 29 del PGMOU de 1986. El Informe cuestiona todas las actuaciones realizadas: la UA 34, la senda ecológica, los aparcamientos disuasorios, el circo Romano, las zonas BIC, las edificaciones planteadas en la MP 28 y 29, el Cuartel de la Guardia Civil, etc., y señala la necesidad de “generar un marco de protección conjunta para la totalidad de Vega Baja”


El Informe concluye que el futuro POM “debe adaptarse a las características culturales y patrimoniales que han permitido convertir a Toledo en ciudad Patrimonio de la Humanidad, y no al contrario”, y se establece una serie de recomendaciones, además de afirmar que “ICOMOS, como cuerpo Asesor de la UNESCO, dará parte al Centro de Patrimonio Mundial de los problemas que adolece actualmente este sitio y de la necesidad de tomar medidas urgentes en base a estas recomendaciones”. Esperamos, por lo tanto, que tras haber recibido este Informe, el Ayuntamiento no permita la construcción de los dos bloques previstos y no iniciados en la Ampliación de Santa Teresa II, UA-34, y esperamos también que revise los dos bloques ya construidos para comprobar que se ajustan a lo aprobado por el Ayuntamiento en el proyecto de construcción y urbanización, especialmente en lo referente a número de plantas y volúmenes edificatorios, así como su adecuación a las Ordenanzas de la zona. Y por supuesto, esperamos también que tras el Informe de ICOMOS remitido al Ayuntamiento y la JCCLM sean anuladas las modificaciones 28 y 29 del PGMOU de 1986.

La noticia en los medios:
Empiezan las reacciones en contra, de los reaccionarios de siempre:

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